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LOS PENSAMIENTOS QUE GENERAN ANGUSTIA

¡Hola! ¿Qué tal estás?

La ansiedad es un mecanismo de defensa y supervivencia, que nos prepara para afrontar una amenaza, pero, ¿qué ocurre cuando esa amenaza no es real o no es tan peligrosa como creemos? Detrás de este malestar suele haber una serie de interpretaciones y pensamientos anticipatorios, negativos, catastróficos y autoexigentes: «¿y si sale mal?», «no estoy a la altura», «no soy lo suficientemente buena», etc. 

A la mente le encanta contar historias y no deja de hacerlo nunca. Todos los días te cuenta quién eres, cómo eres, lo que deberías estar haciendo, lo que los demás piensan de ti, lo que sucederá en el futuro, lo que hiciste mal en el pasado… Estas historias, tomadas como si fueran una verdad absoluta, pueden dar lugar a sentir ansiedad, angustia, inseguridad o enfado. Pero las historias por sí mismas no son problemáticas. El problema aparece cuando reaccionamos como si fueran verdad y les prestamos toda nuestra atención.

Así que, aunque hay muchas herramientas que nos pueden ayudar a manejar la ansiedad, hoy quiero centrarme en las que nos ayudan a manejar estos pensamientos. Porque si aprendemos a gestionarlos de otra forma, vamos a poder reducir el impacto que tienen y la reacción que nos provocan. Te animo a que pruebes cada una de estas ideas y que elijas las que mejor se adapten a ti o las que más te ayuden en cada momento 🙂

  1. Reconocer los pensamientos como lo que realmente son:
    • Los pensamientos son meros sonidos, palabras, pedazos de lenguaje en tu cabeza.
    • Los pensamientos pueden ser ciertos o no. Así que no te los creas de forma automática.
    • Pueden ser importantes o no, así que vamos a prestarles atención solo si son útiles. 
    • Nunca son amenazas (porque solo son pensamientos).
       
  2. Pon nombre a tus historias. Identifica las historias favoritas de tu mente y ponles un nombre. Por ejemplo, «La historia interminable no valgo nada». «No le gusto a nadie. Episodio 50». «No puedo hacerlo. Volumen 3». Cada vez que sientas angustia pregúntate: «¿qué historia me está contando mi mente ahora?» Identifícala con su nombre y continúa con lo que estuvieras haciendo.
     
  3. Pregúntate por la utilidad de ese pensamiento:
    • ¿Este pensamiento me ayuda o es útil en algún sentido?
    • ¿Es un pensamiento antiguo? ¿Lo había oído antes? ¿Me aporta algo útil volver a escucharlo?
    • ¿Qué me aportaría creerme este pensamiento?
       
  4. Dale las gracias a tu mente. Cuando la mente vuelva a empezar con las mismas historias repetitivas, dale las gracias y continúa con lo que estuvieras haciendo: «Gracias mente por la información», «gracias mente por compartir esto conmigo».
     
  5. La técnica de las vocecillas famosas. Esta herramienta es útil sobre todo con los pensamientos que te juzgan y los autoexigentes. Piensa en un pensamiento habitual de este tipo («soy una inútil», «eres tonta por haber hecho eso») y ahora piensa en la voz de un personaje famoso, como Darth Vader, Homer Simpson o Bugs Bunny. Y escucha tu pensamiento con esa voz, como si ese personaje estuviera diciendo tu pensamiento en voz alta. Observa qué sucede 😀

Espero que estas herramientas te puedan ayudar. Te animo a que las pruebes (varias veces cada una, la práctica es fundamental) y que puedas ir creando tu propia mochila de recursos para cuando los necesites. 

¡Un abrazo fuerte!


Pili ★

Pilar García Flórez
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